jueves, 19 de noviembre de 2009

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Nunca llovió que no escampara.










(Y lo que no mata hace más fuerte)

*Sabiduría popular para los momentos malos.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

;(...

La mejor forma de que nadie te haga daño es quedarse dentro del caparazón.







(Y de aquí no me sacáis ni arrastrándome)

jueves, 12 de noviembre de 2009

Glisser...

Caminas con seguridad, clavando los tacones en el suelo, haciendo resonar cada paso, mirando por encima del hombro a quienes te rodean y sintiéndote especial.
Hasta que pisas esa hoja húmeda o esas gotinas de café que alguien derramó sin querer o esa agua que entra con los paraguas y te resbalas.

Sólo al rato te das cuenta de si fue sólo el susto o de verdad te duele algo...

martes, 10 de noviembre de 2009

¿...

... qué hacer cuando, a pesar de tener muchas cosas que hacer, en el fondo te sientes vacía?

Hay huecos que ni el máster, ni el curso, ni las clases, ni los niños, ni los buses, ni las traducciones, ni la grandeza de Londres son capaces de llenar...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Cansada...

... de no llegar
... de pasarme
... de mi carácter
... de las explicaciones
... de que mi vida no sea sólo mía
... de que nada parezca bien
... de ti

domingo, 25 de octubre de 2009

Hipoteca...

Leo en El País de hoy un artículo sobre la llamada Generación X, Generación H o Generación Peter Pan, quienes (pobrecitos míos) se sienten perdidos porque no pueden aplicar los valores de sus padres a sus vidas. No digo que sea sencillo pagar una hipoteca, mantener cierto nivel de vida, viajar, salir, tener hijos y cuidarlos y darse caprichines con un sueldo de mileurista (si es que llega), y sí, tiene que ser muy duro ver cómo no puedes estirar más el dinero y que llegar a fin de mes es un reto. Lo que digo es que esa generación de la que trata el artículo lo quiere (lo queremos, aunque aún me queden unos cuantos años para ser treintañera) todo y, a ser posible, con el esfuerzo justo. Queremos comprar (que no alquilar) un piso de 120 m2 y amueblarlo como Dios manda, queremos tener un coche de lo mejorcito del mercado, queremos salir de fiesta y a cenar todos los fines de semna, queremos hacer escapadas en cuanto juntamos tres días libres, queremos darnos un capricho de cuando en cuando... Y yo me pregunto, ¿para qué? ¿De verdad vamos a ser más felices así? ¿Qué hay de malo en vivir de alquiler? ¿Y en utilizar el transporte público? ¿Y en cenar en casa los sábados? ¿Y en el plan sofá-peli-mantita?
Igual hablo de más y no tengo argumentos para opinar... pero ¿dónde queda el sentido común? Es evidente que sin un sueldo considerable y cierta estabilidad laboral es imposible conseguir todo lo que queremos y también está claro que en la situación actual tener ambas cosas es poco menos que un milagro. Y sí, ya sé que hasta hace cuatro días las hipotecas se regalaban y esto era jauja, pero ¿de verdad a nadie se le ocurrió que tarde o temprano tenían que cambiar las cosas? ¿Todos pensamos que siempre estarían ahí los bancos dando un dinero con escasas posibilidades de recuperar a corto plazo? Vale que hay trabajos que podrían estar mucho mejor pagados y que es una vergüenza que un licenciado en lo que sea cobre 800 euros al mes... pero me parece que es más importante adaptarse a las circunstancias y no vivir por encima de las posibilidades de cada uno.

Ah, y se me olvidaba... por supuesto no queremos movernos de nuestra ciudad, no vaya a ser que nos pase algo y no esté ahí mamá para solucionarnos la papeleta...

No sé... a mí me enerva un poco ver cómo después de todo nos dejamos llevar por lo que deberíamos hacer para ser gente de bien: casa-coches-niños-colegiodepago-ropademarca...
¿Por qué no podemos valorar un poco más las cosas más sencillas?

Igual a mí no me ha entrado la ansiedad de asentar mi vida y tenerlo todo atado y bien atado... pero realmente creo que la Generación Peter Pan se ha ganado a pulso la situación actual...

Recordadme que nunca llegue a los 30, xD




Jo, qué a gusto me he quedado después de este chorreo al mundo...

sábado, 24 de octubre de 2009

...

Cómo iba a saber yo que la sonrisa más grande se escondía en un paquete de cartón...