miércoles, 7 de septiembre de 2011

APR...

Idiomas, exilios y cócteles Molotov

XLSemanal - 05/7/2010

Me inquieta el número de jóvenes que en los últimos tiempos piden consejo. Qué debo hacer, qué libro debo leer, qué estudiar o qué caminos abandonar, cómo puedo conciliar lo que sueño con el paisaje desolado en que ustedes, los mayores, me han convertido el horizonte. Cuando preguntan cosas así, intento abrir camino a la esperanza. Lee esto, prueba con aquello, viaja a tal sitio. Traza tu camino con sentido común y con decencia. Pero hay días en que ese discurso no me sale. Soy de la generación que ha colaborado en armar esta trampa infame, la ratonera donde viven atrapados tantos jóvenes dolorosamente lúcidos. No siempre puede transmitir esperanza quien a veces no la tiene. Hace unos días, durante uno de los breves contactos que mantengo con lectores y amigos a través de la red social Twitter, me encontré dando a uno de ellos, que preguntaba qué leer con veintisiete años y en paro, una respuesta inquietante para mí mismo: «Un libro para aprender idiomas y largarse, o uno donde aprender a fabricar cócteles molotov».

Lo de la coctelería era broma, hasta cierto punto. Pero la primera parte del consejo me salió sincera. A veces creo que esto no tiene solución. Que este país irresponsable, históricamente enfermo, está condenado a repetirse a sí mismo hasta la traca final. Y en cada ocasión recuerdo lo que, de niño, oía a mi abuelo paterno, que era lúcido, culto, republicano, y usaba sombrero, sobre todo para quitárselo ante las señoras: «Arturín, aprende francés, que es muy triste ir al exilio sin hablar idiomas». Le hice caso, y hablo un francés de puta madre. También, a menudo, uso sombrero. Pero entre viajes y libros se echaron los años encima. Ahora ya me da igual irme o quedarme. Estoy cansado. Soy demasiado mayor, y hay días en los que sólo me levanto con ganas de morir matando.

España fue, durante siglos, muchas cosas buenas y malas. Hoy es algo parecido a intentar introducir una especie de barra o varilla por una serie de piezas hechas con agujeros desiguales: cada uno de un diámetro diferente, hechos de materiales distintos y situados en diferentes posiciones. No hay pulso que enhebre el invento, ni posibilidad de que nadie alinee aquello y funcione la maquinaria. Sin embargo, me resisto a creer que nada pueda hacerse. No escribiría estos artículos, en tal caso. Sigue habiendo, pese a todo, gente que lucha y se arriesga, empresarios dignos, funcionarios decentes, jóvenes solidarios y valerosos capaces de levantarse y trabajar cada mañana. De pelear, si hace falta. Amigos en quienes esperar y confiar. Por eso duele más. Por eso ulcera el alma verlos maltratados por estas diecisiete Españas injustificadas, egoístas y ladronas, donde las ratas y los chacales depredan a su aire, envidiándose y odiándose a partes iguales, desmontando cuanto hace posible el respeto y la convivencia. Esa gentuza iletrada, infame, que ha hecho de la política su forma de vida y de nosotros su negocio, desvalija el país y se lleva por delante las instituciones en su ávida carrera por el dinero y el poder. Destroza el futuro. La impunidad de esos golfos la garantizan millones de ciudadanos apáticos sentados ante el televisor, viendo el fútbol y a Belén Esteban mientras aceptamos, aborregados, que nos conviertan en un país miserable, cutre, exclusivo para turistas baratos de cerveza y vomitona. Un lugar sin industria ni recursos propios, sin clase media, hecho de buscavidas y mendigos, de subvenciones mientras las haya, de putas y camareros. Dicho sea con todo el respeto para las putas y los camareros. Que, a este paso, serán quienes nos den de comer.

Algún retorcido consuelo queda de todo esto: a los principales culpables los hemos parido y votado los padres de esos jóvenes. Salen de nuestra entraña desde hace cuatro décadas. Los engordamos a nuestra costa, tarados por una dictadura anterior que nos hizo acríticos e ignorantes. El mayor homenaje a nuestra imbecilidad nacional tuvo lugar en el Senado hace unas semanas, el primer día que allí se utilizaron las diversas lenguas oficiales con traducción simultánea y pinganillo. Ésa es la España que los días de cabreo extremo, cuando aconsejo, como mi abuelo, tener idiomas y una maleta por si hay que largarse, quisiera ahorrar a los jóvenes más lúcidos: un andaluz medio analfabeto, presidente autonómico, hablaba con torpeza en catalán mientras otro andaluz casi tan analfabeto como él, vicepresidente tercero del Gobierno, escuchaba mediante un auricular la disparatada traducción a una lengua, el castellano, que ambos conocían -decir dominaban es excesivo- casi perfectamente. Y mientras, en sus bancos, encantados de estar allí, los cómplices de esos dos sujetos aplaudían.




Simplemente,
D. Arturo

jueves, 1 de septiembre de 2011

Done...

Pues ya está.
Es 1 de septiembre y la tesina/trabajofindemáster/memoria ya está imprimida, encuadernada y grabada en un CD, con su portadita y todo. 116 páginas y unas 36.000 palabras más tarde, creo que acabado con la paciencia de casi todos los que me rodean.

Por aguantarme, apoyarme y confiar en mí: ¡GRACIAS!



Tengo la increíble suerte
de teneros al lado

jueves, 18 de agosto de 2011

DenStilleUge...

Estamos en agosto, a 227 días de que empiece Semana Santa.

Pero en Madrid se respira otro ambiente. El Nazareno ya está en Madrid (y Nuestra Señora de Regla, el Despojado, la Candelaria, el Cristo de Mena, las negaciones de San Pedro, la Santa Cena, el Descendimiento, el beso de Judas, la Quinta Angustia, el Yacente... y los que siempre estuvieron aquí: la copia de El Poder, la Caída, el Medinaceli y el Sepulcro)

Viviremos un momento histórico.

Jeg elsker den Stille Uge
(hace cuatro años que me fui a Copenhague)

sábado, 13 de agosto de 2011

30años30causas...

Érase una vez, hace 30 años, en la capital del Reino, nació una papona de sentimiento a la que no dejaron ponerse la túnica hasta un poco más tarde, pero que sabía que llegaría casi casi tan alto como su padre (se está entrenando). Por el momento, se tiene que limitar a ser la lideresa de una secta a la que atrae a la gente con tortillas, pizzas, hamburguesas y otras cenas improvisadas, y terminan de convencerse delante de la televisión compartiendo limonadas o mojitos. Pero no solo se ha limitado a engatusar a incautos, no. También le dio tiempo a conquistar Sevilla en plena ola de calor, Londres y Nottingham en otoño y Dinamarca con 15 cm. de nieve. Después pasó al modo nacional, pero Ciudad Real no se dejó domesticar y cada vez se va más lejos. Abandonó el plan sur y trató de llegar a los Corrales, pero se equivocó de salida y terminó sentada en el banco de Valladolid. Además, es capaz de organizar despedidas de soltera, de peinar a tres manolas en menos de una hora, de hacer como que no sabe nada y de transformarse en un junco hueco. Sabe cómo manejar a la gente con horas de conversación, con libros teenagers y que huye de los Minis, pero solo de los coches, no de los enanos. Aunque cualquier día me pida un riñón para financiarse alguna actividad sectaria, tiene un corazón enorme, se emociona al pasar por Santa Nonia y es una atajadora profesional. Vive en una casa a la que nunca termina de llegar el Lunes de Pascua y cambiaría días de Navidad por más Semana Santa. Las Dolorosas ya no pueden ir dedicadas, pero ¡A la gloria! tiene poderes de visualización. Con este ya van ocho cumpleaños que compartimos y, a falta de camping, viviremos juntas otro momento histórico, después del Centenario: el Nazareno por las calles de Madrid.

¡Felicidades, Suqui!





Y que sean muchos más

martes, 2 de agosto de 2011

Vueltaalcole...

Por cierto: llueve. Y León huele a lluvia y a primeros días del cole, a zapatos nuevos y a libros recién forrados.

Y me encanta.



Todo huele bien

Vacances...

Oficialmente llevo desde el día 22 de vacaciones. Ahora bien, si eso quiere decir que debería estar descansada y con las pilas cargadas, a mí me engañaron, porque lo que es dormir, duermo lo mismo (a las 7:30 me levanto tooodos los días); descansar, cero (tesina... ¡acabarás conmigo!); y relajarme, otro tanto de lo mismo (¡me faltan horas!).

Pero he estado en una boda genial, con una tornaboda aún mejor, me he puesto morena, he disfrutado de la piscina, aún no he cenado ni un día en casa, nos hemos juntado nueve para una barbacoa, ha vuelto mi hermana de campamento, he ido de compras...


En fin, que nunca pensé que lo diría, pero... no quiero irme de León.




Días sin fin

viernes, 22 de julio de 2011

Sensitivity...

Vale que lleve una temporada sensible, pero que se me salten las lágrimas al escuchar Todos somos de León ya es demasiado.



Hubo un momento en mi vida en que me costaba llorar, believe me.




León por tiiii