martes, 15 de noviembre de 2011

NewView...

Ayer cambié la vista del blog y la verdad es que me gusta, aunque no aún estoy algo perdida (eso de que para entrar tenga que pasar por blogger, o que no vea los seguidores...) pero bueno, me iré haciendo a ello...

Por cierto, es más que frustrante releer y maquetar los apuntes del primer máster y darte cuenta de que tenías material a mansalva para la tesina que ya hiciste... En fin, me consolaré pensando que aún así, no me fue nada mal...


Un día que sabe a nuevo...

lunes, 14 de noviembre de 2011

MadridExperience...

Juntos de nuevo desde Semana Santa, los hijos de nuestros padres (o grupo de seis y allegados) trotamos felizmente por las calles capitalinas, descubrí un parque de capricho (aunque ya muy visto para mi intención), recorrí Europa sin salir de Torrebronx, nos pusimos como cestines con las tapas alcalaínas y las chicas perdimos con mucha dignidad a un trivial dominado por la testosterona.

¡Volved pronto!




Los amigos son la familia
que tú escoges

miércoles, 26 de octubre de 2011

Winter...

...is coming.

Y no es que me haya aficionado a Guerra de Tronos, es que en Madrid hemos pasado de un verano a la leonesa (léase, verano que se cree otoño) a un fresquín que presta más que nada. Negaré haber escrito estas palabras en pleno uso de mis facultades mentales, pero tenía ganas de que llegara el frío. No solo porque la proporción de ropa de invierno y ropa de verano no está para nada equilibrada (el hecho de haber vivido en sitios tan cálidos como Cazurrolandia, Charria, la pérfida Albión y la tierra de los vikingos hace que la cantidad de jerseis gorditos, de vaqueros fuertes y de botas multiplique por mucho a la de vestidos y camisetas estivales) sino porque me recuerda a las mañanas de camino al cole o a la facultad, a los ensayos con tanta ropa podría irme con Calleja al Himalaya y a las tardes de estudio de pijama y calefacción.


¡Y acabo de descubrir que mi fondo de pantalla de Gmail cambia con el tiempo! Ha pasado de estar soleado a llover...¡me encanta!

Va a tener razón el relojero, la de vueltas que puede dar el día...




Sigamos animándonos

lunes, 24 de octubre de 2011

Selfconfidence...

Cinco días de estudio relativamente intensivo y de lectura-esponja.

Tres días de traje, libreta, presentaciones, toma de notas, visitas, consecutivas (con un "a ver qué estás traduciendo, bonita" incluido) y satisfacción de mis jefas.

Dos días recordando apuntes (Terminología entre ellos...)

Un día de determinación.




¡A por ellos!
Que son pocos y cobardes

martes, 18 de octubre de 2011

Ocedeé...

OCDE.
Sindicatos, delegaciones, visitas oficiales.

Y la intérprete.




iremos informando...

lunes, 3 de octubre de 2011

Otoño...

Pues si me descuido paso un mes sin escribir...

En fin... que ya empezó el otoño y otro año más me pierdo San Froilán y no hubo suerte con el Congreso y estreno libros de oposición y curso de danés y cosas del doctorado y no sé si tengo ganas de hacer nada...




Al menos intentaremos
que todo salga bien

miércoles, 7 de septiembre de 2011

APR...

Idiomas, exilios y cócteles Molotov

XLSemanal - 05/7/2010

Me inquieta el número de jóvenes que en los últimos tiempos piden consejo. Qué debo hacer, qué libro debo leer, qué estudiar o qué caminos abandonar, cómo puedo conciliar lo que sueño con el paisaje desolado en que ustedes, los mayores, me han convertido el horizonte. Cuando preguntan cosas así, intento abrir camino a la esperanza. Lee esto, prueba con aquello, viaja a tal sitio. Traza tu camino con sentido común y con decencia. Pero hay días en que ese discurso no me sale. Soy de la generación que ha colaborado en armar esta trampa infame, la ratonera donde viven atrapados tantos jóvenes dolorosamente lúcidos. No siempre puede transmitir esperanza quien a veces no la tiene. Hace unos días, durante uno de los breves contactos que mantengo con lectores y amigos a través de la red social Twitter, me encontré dando a uno de ellos, que preguntaba qué leer con veintisiete años y en paro, una respuesta inquietante para mí mismo: «Un libro para aprender idiomas y largarse, o uno donde aprender a fabricar cócteles molotov».

Lo de la coctelería era broma, hasta cierto punto. Pero la primera parte del consejo me salió sincera. A veces creo que esto no tiene solución. Que este país irresponsable, históricamente enfermo, está condenado a repetirse a sí mismo hasta la traca final. Y en cada ocasión recuerdo lo que, de niño, oía a mi abuelo paterno, que era lúcido, culto, republicano, y usaba sombrero, sobre todo para quitárselo ante las señoras: «Arturín, aprende francés, que es muy triste ir al exilio sin hablar idiomas». Le hice caso, y hablo un francés de puta madre. También, a menudo, uso sombrero. Pero entre viajes y libros se echaron los años encima. Ahora ya me da igual irme o quedarme. Estoy cansado. Soy demasiado mayor, y hay días en los que sólo me levanto con ganas de morir matando.

España fue, durante siglos, muchas cosas buenas y malas. Hoy es algo parecido a intentar introducir una especie de barra o varilla por una serie de piezas hechas con agujeros desiguales: cada uno de un diámetro diferente, hechos de materiales distintos y situados en diferentes posiciones. No hay pulso que enhebre el invento, ni posibilidad de que nadie alinee aquello y funcione la maquinaria. Sin embargo, me resisto a creer que nada pueda hacerse. No escribiría estos artículos, en tal caso. Sigue habiendo, pese a todo, gente que lucha y se arriesga, empresarios dignos, funcionarios decentes, jóvenes solidarios y valerosos capaces de levantarse y trabajar cada mañana. De pelear, si hace falta. Amigos en quienes esperar y confiar. Por eso duele más. Por eso ulcera el alma verlos maltratados por estas diecisiete Españas injustificadas, egoístas y ladronas, donde las ratas y los chacales depredan a su aire, envidiándose y odiándose a partes iguales, desmontando cuanto hace posible el respeto y la convivencia. Esa gentuza iletrada, infame, que ha hecho de la política su forma de vida y de nosotros su negocio, desvalija el país y se lleva por delante las instituciones en su ávida carrera por el dinero y el poder. Destroza el futuro. La impunidad de esos golfos la garantizan millones de ciudadanos apáticos sentados ante el televisor, viendo el fútbol y a Belén Esteban mientras aceptamos, aborregados, que nos conviertan en un país miserable, cutre, exclusivo para turistas baratos de cerveza y vomitona. Un lugar sin industria ni recursos propios, sin clase media, hecho de buscavidas y mendigos, de subvenciones mientras las haya, de putas y camareros. Dicho sea con todo el respeto para las putas y los camareros. Que, a este paso, serán quienes nos den de comer.

Algún retorcido consuelo queda de todo esto: a los principales culpables los hemos parido y votado los padres de esos jóvenes. Salen de nuestra entraña desde hace cuatro décadas. Los engordamos a nuestra costa, tarados por una dictadura anterior que nos hizo acríticos e ignorantes. El mayor homenaje a nuestra imbecilidad nacional tuvo lugar en el Senado hace unas semanas, el primer día que allí se utilizaron las diversas lenguas oficiales con traducción simultánea y pinganillo. Ésa es la España que los días de cabreo extremo, cuando aconsejo, como mi abuelo, tener idiomas y una maleta por si hay que largarse, quisiera ahorrar a los jóvenes más lúcidos: un andaluz medio analfabeto, presidente autonómico, hablaba con torpeza en catalán mientras otro andaluz casi tan analfabeto como él, vicepresidente tercero del Gobierno, escuchaba mediante un auricular la disparatada traducción a una lengua, el castellano, que ambos conocían -decir dominaban es excesivo- casi perfectamente. Y mientras, en sus bancos, encantados de estar allí, los cómplices de esos dos sujetos aplaudían.




Simplemente,
D. Arturo